El fantasma populista cruza Europa, artículo publicado en el periódico Perfil, 9 de abril de 2017

Cuando se acaban de cumplir los 60 años de su lanzamiento, el proceso de integración europea atraviesa uno de los momentos más bajos de su historia. Gran Bretaña comenzó su proceso de desvinculación y el encuentro de los líderes de las fuerzas nacional-populista en Coblenza, Alemania, el pasado 21/1/17: Le Pen (Frente Nacional de Francia), Frauke Petry (Alternativa para Alemania), Matteo Salvini (Liga Norte de Italia) y Geert Wilders (Partido por la Libertad holandés), declamando “Ayer, una nueva América; hoy, Coblenza, y mañana, una nueva Europa”. Pero no es todo: en Italia, tras la salida de Renzi del Gobierno, se afianza la fuerza liderada por el cómico Beppe Grillo que postula un referéndum para evaluar la salida del euro, aliado en el Parlamento Europeo al UKIP de Gran Bretaña de Nigel Farage en el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa. Y en EEUU gobierna un Presidente que alienta los movimientos rupturistas europeos (ha dicho, entre otras cosas, “la UE es un gran instrumento para Alemania… Gran Bretaña ha tenido razón en salir”) y puede ser aliado del Premier ruso, Putin, que mantiene fuertes conflictos con la UE.

El fantasma populista. Recientemente The Economist tituló “la próxima revolución francesa”, argumentando que el posible triunfo del Frente Nacional de Marine Le Pen, en las elecciones del 23 de abril próximo, sería el desafío más fuerte al proyecto europeo. Pero puede ganar Le Pen? En principio no…como no podía ganar el actual Presidente de los EEUU.

En Francia, al igual que en Gran Bretaña, Italia y España, entre otros importantes países europeos, podría romperse el bipartidismo histórico. Benoit Hamon del Partido Socialista Francés está fuera de juego y Francois Fillon de Los Republicanos, luego de descubrirse contratos fraguados con su mujer, quedó en tercer lugar en las encuestas y no pasaría a la segunda vuelta electoral (aunque en las últimas semanas viene subiendo).

En este contexto sería Emmanuel Macron, el joven ex Ministro de Economía del Presidente Hollande, que armó un partido propio (En Marcha!) hace un año, y se define como “progresista- liberal”, es quien enfrentaría a la líder nacionalista en la segunda vuelta.

El 11/3 el diario Liberation publicó una encuesta entre los franceses de la que surgen algunas cuestiones inquietantes:

  • El 52% cree que existe “un sistema” político, mediático, judicial o, aún más, económico y financiero que impediría los cambios y defendería sus propios intereses. Casi la mitad de estos cree que es una organización estructurada gracias a la que las elites controlan al resto de la sociedad e imponen sus decisiones. Sólo el 23% niega la existencia de este “sistema”.
  • La candidata que es visualizada como más anti-sistema es Le Pen, en especial en la derecha y extrema derecha. Si bien el 49% cree que una eventual victoria suya sería un drama para Francia, el 38% piensa lo contrario y el 12% restante no responde.
  • El eventual triunfo de Le Pen abre esperanzas en particular en la seguridad y la lucha contra el terrorismo, 2 temas centrales hoy, en el 29% de la izquierda, el 40% del centro y el 73% de la derecha.

Desequilibrios económicos y alto desempleo. Explica, probablemente, en parte esta situación política, una economía estancada, con alto desempleo y desigualdad.

  • El PIB creció 1,1% en 2016 y se estima en 1,6% para 2017, por debajo del promedio de la eurozona (1,8% y 1,7%, respectivamente).
  • La deuda pública bruta de 96,4% del PIB es la más alta de la eurozona, descontados los países del sur de Europa más afectados por la crisis, a los que despectivamente los anglosajones denominan PIGS. Como atenuante del incremento de la deuda muestran un Patrimonio Neto de las Administraciones Públicas del 17% (fines de 2014), que se corresponde a un activo neto de 8.300 euros per cápita.
  • Muestra el segundo déficit fiscal (-3,3%) más alto de la eurozona (-1,9 % en promedio), luego del español (-4,6%). El nivel de gasto público (57,3%) es similar al de Finlandia, superior en 8 pp al del promedio de la zona euro (49%) y 13 pp mayor que el alemán (44,3%). Dentro del gasto público, destaca el hecho de que mantiene el nivel más elevado de gasto en protección social (25% del PIB) similar a Finlandia, mientras que en Alemania es del 19%, en Italia del 21,4%. En cambio el gasto en salud (8%), también del mismo nivel que Finlandia, está apenas por encima del de Alemania o Italia (7%).
  • La desocupación se ubicó en 2016 en 10%, el promedio de la eurozona. También en este caso sólo superado por los PIGS. Son algo más de 3 millones los desocupados franceses, similar cantidad que en Italia, y solo por debajo de España, donde se ubica en 5 millones. El 44% son desempleados de larga duración, 46% son mujeres y 22% son jóvenes. La desocupación entre los jóvenes (15-24 años) alcanza el 25% y entre los menos calificados el 17,8%.

Estancamiento secular y desindustrialización. Una pregunta que empieza a aparecer en Europa es si la situación económica actual no responde a causas más estructurales. Cuando se observa la evolución del PIB desde los años 60´s en países como Francia, Italia o el promedio de los países OCDE, uno piensa en el estancamiento secular. En Francia la caída se verifica período a período; tomando por décadas los números indican lo que muestra el gráfico. Parece haber problemas que exceden a la Gran Recesión del 2008.

Francia

Entre 1980 y 2015, el sector que más empleo destruyó en Francia fue la industria: 2,2 millones. Este número disparó todo un debate sobre el cambio tecnológico, la tercerización, los servicios y la desindustrialización. Entre el primer trimestre de 2008 y el último de 2015 se destruyeron 519 mil empleos asalariados industriales. La industria, que había mantenido una participación estable en el PIB del 16% entre 1987 y 2007, se reduce al 13,5% en 2015. A partir de esta realidad, de caída del valor agregado junto al empleo, muchos analistas concluyen que, al igual que desde la crisis petrolera hasta los ‘80s, se está frente a una nueva fase de desindustrialización.

 Más allá de la economía.

Otros tres factores fundamentales en estas elecciones son:

  • La guerra, la amenaza cotidiana islamista, que evidentemente el pueblo siente en carne propia, pese a las denegaciones de las élites, políticas y también mediáticas.
  • La crisis migratoria, que deviene de la guerra civil siria que lleva 6 años, desborda ciudades francesas como Paris o Calais. La política de integración francesa a los migrantes basada en aislarlos en guetos ha fracasado, como lo muestran las periódicas revueltas en las bainlieue (suburbio) de Paris.
  • La cuestión nacional, que vuelve a cobrar relevancia en el contexto actual. Uno de los intelectuales de fuste del socialismo rocardiano, Brice Couturier, decía que se sentía cerca de George Orwell que, universalista, por tradición socialista, cuando Hitler empieza a bombardear su país entendió que era inglés y patriota. Así me he sentido, me siento también francés y patriota yo, tras los ataques islamistas, dijo.

Esperemos que el espíritu de la libertad, igualdad y fraternidad, que distinguió históricamente al pueblo francés, evite que la insatisfacción ciudadana se exprese en las urnas a través del nacional populismo, situación que solo agravaría los problemas y significaría un tiro de gracia al proyecto europeo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s